Polvo de estrellas

​Hoy me ha dado por escribir estas líneas para ti, quizá solo sea un intento fallido por hacerte justicia, y digo fallido porque aun cuando muchos años de mi vida he escrito sobre tantas cosas, tantos sentimientos y emociones, cuando trato de escribir sobre ti me paralizo.
Me gusta la poesía pero me gustas más tú. Si fuera poeta comenzaría mis versos en tu frente, con ese pequeño hoyuelo que se te forma, la manera en que a veces arrugas la frente y frunces el ceño; después pasaría a tus ojos y la manera en que riman con tu sonrisa cuando coqueto guiñas el ojo. Tu nariz, tu boca y tu barba, y así seguiría hasta formar un poema con todo tu cuerpo.

He perdido la noción del tiempo desde que llegaste a sacudir mi vida, pero si de algo tengo la certeza es de que te has vuelto una de mis mayores alegrías, he descubierto tanto de ti, tanto de mi y a la vez tantas otras cosas, como que el cariño va más allá de cualquier presente, más allá de una fecha o de un conteo, porque un cariño puro se puede demostrar con los gestos más sencillos.

Si pudiera ser cualquier cosa en este momento me gustaría ser aire, transformarme en una pequeña brisa que te alcance y te llene de besos, colarme en la noche por tu ventana y susurrarte al oído cuanto te quiero.

Si pudiera ser cuaquier cosa en este momento me gustaría ser la noche y arroparte en la profundidad de mi pecho hasta que durmieras. Y te miraría y te besaría hasta deshacernos y convertirnos en polvo de estrellas.

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Versarte

Me gustan los días nublados, supongo que puede sonar a cliché. Si a alguien le gusta aquello o el otro, eso sigue sin ser de mi interés.

Me agradan los días con lluvia, esos en los que puedo correr,  persiguiendo el rastro de tu risa para terminar empapándome de todo tu ser. Tu manera de llamarme, la manera en que me siento cuando escucho tu nombre, o cuando de pronto súbitamente me tropiezo con algo que me recuerda a ti, no a tus ojos, ni tu cabello, ni tu sonrisa, sino más bien a tus chistes bizarros, a la manera en que te contienes al reírte para no hacerlo deshinibidamente hasta el punto de llegar a una carcajada, la manera en que divagas cuando ya no sabes que más decir, y también cuando tienes mucho por compartir, conmigo, o con el mundo, ¿Qué se yo?, como te enojas, como te ausentas cuando sientes que necesitas liberarte del mundo, y la manera en que sin siquiera planearlo consigues que te extrañe a raudales.

Pero sin duda alguna, lo más sublime de estos días son las ganas que tengo de estar cerca de ti, de abrazarte, la manera en que divago en mis pensamientos imaginando miles de situaciones contigo y todo por las ganas que tengo de besarte, de contarte mil cosas, sobre cómo me encanta tu esencia y como añoro tu presencia, para confesarte lo mucho que adoro estos días, casi tanto como tu risa y descansar en tu hombro hasta quedarme dormida.

He descubierto que estos días serían los ideales para besarte, es una lástima que lo único que puedo hacer con esta lluvia es versarte.

Epifanías

Hubo un tiempo en que solía matarme tu mirada, el sutil brillo de tus ojos cuando me hablabas y esas pestañas rizas que me atontaban.

Hubo un tiempo en que tu voz me descontrolaba y me provocaba taquicardia; sufría, es cierto, y aun así yo solo te quería a ti.

Tu cabello, libre como el viento, tus manos, tu cuerpo todo de ti me mataba, o me orillaba a convertirme en suicida, no estoy muy segura todavía, pero cada que te veía inefablemente yo moría.

Limerencía pura, eso era lo que tenía. Como me encanta lo efímero de la vida…

Muero de gripa porque ya no puedo morir más de ti.

Ansiedad

Me siento hiperactiva, deseo hacer algo pero no logro conectar. Estoy ausente y no sé hacía donde caminar. No sabía que me iría tan mal. Nunca debí dejar de fumar.

Necesito distraerme, necesito dejar de pensar en la sensación de satisfacción que me provoca aspirar tu aroma, deleitarme con tu sabor, perderme entre tu cabello. De nuevo no logro conectar.

Esta realidad es sutilmente abrumadora, sé que debo tener fuerza de voluntad para tenerte lejos y no hay más.

Son tus ojos o es tu caminar, quizá es el estúpido aroma a cigarro que no me deja pensar con claridad. Necesito fumarme un cigarro ya. O quizá solo necesito dejarte de pensar ya.

Todo lo que hago, todo lo que digo, todo lo que como, todo lo que respiro, incluso estas letras me me saben a ansiedad.

Ansiedad de ti.

Capítulo 4: Hambre

El sueño extraño siguió repitiéndose por 3 semanas. No lograba comprender que era lo que significaba, y si bien no era una pesadilla tampoco era muy grato el tener un sueño tan raro tantos días seguidos. Debo admitir que lo que más me agradaba de aquel sueño era la chica; era una chica tan hermosa y la envolvía un halo de misterio que hacía que quisieras conocerla y saber de ella la mayor información posible. Pero como siempre, mi mala suerte con las chicas se hacía evidente, ya que cada que estaba a punto de preguntarle su nombre, despertaba.

Nunca fui bueno con las chicas, quiero decir…no es que nunca hubiera tenido una novia porque si las tuve, pero digamos que se me hacía demasiado difícil el acercarme a las chicas, más si me gustaban. Me ponía muy nervioso y usualmente no sabía sobre que conversar. Alice trataba de darme consejos para ayudar pero la mayoría de las veces era un desastre.

En realidad llevaba bastante tiempo sin salir con ninguna chica, en parte porque me asustaban las relaciones  y por otra parte porque no era común que encontrará a chicas que me interesaran. Necesitaba salir con alguien  ya. Tal vez mi sueño era la manera inconsciente de mi mente de decirme que debía hacerlo. Peo no había conocido a alguien que me hiciera sentir tan cómodo como para hacerlo. Y no sabía si llegaría a hacerlo.

Por otro lado, trate de enfocarme en la otra parte del sueño, la parte que mencionaba algo que debía proteger. Me entraba demasiada curiosidad e, saber a qué se refería mi mente con esta parte pero seguro que ya lo descubría. Siempre lo hacía.

La mañana llego de repente. Me sentía demasiado cansado pero sabía que tenía que ir a la escuela y dar lo mejor de mí; un día largo me esperaba y el solo hecho de pensarlo me hacía sentir más cansado. Pero así era la vida, uno no puede pensar que siempre va a ser color rosa y que las dificultades no se van a presentar, porque ¿qué sería la vida sin problemas y dificultades? Aburrida. Las dificultades nos templan y nos ayudan a ser personas más fuertes y menos propensas a sucumbir frente a un fracaso. Claro que a veces uno se cansa de tantas dificultades pero finalmente eso es la vida,  así como está llena de alegrías también tiene sus dificultades y no por eso deja de ser hermosa.

Salí de casa y la mañana era gélida y fría, subí a la bicicleta y comencé a pedalear en dirección a la escuela, mientras lo hacía siempre me gustaba contemplar a las personas mientras hacían sus actividades cotidianas e imaginarme que era lo que estaba pasando en ese justo momento por sus mentes.

El día en la escuela se pasó demasiado rápido entre todas las actividades que tuve que hacer, ni siquiera me dio tiempo de comer, así que cuando venía de regreso a casa moría por pasar a comer algo. Así que decidí pasar por una hamburguesa, cerca de mi apartamento había un pequeño local acogedor en el que vendían unas hamburguesas de arrachera muy buenas.

Fui primero a casa a dejar mis cosas y después baje de nuevo, el local no estaba tan lejos así que decidí llegar hasta ahí caminando. La ciudad estaba muy callada, las luces de la ciudad estaban a todo lo que daban y el escenario era una cosa hermosa, me gustaba mirar la ciudad de noche tanto como mirar los atardeceres. Ambas eran de mis cosas favoritas por hacer.

Antes de llegar a la calle en donde se encontraba el local pase por un pequeño callejón, se miraba un poco tétrico porque solo había una pequeña luz que lo iluminaba. Lo vi de reojo solamente, pero al hacerlo alcance a divisar una figura a lo lejos que brillaba. Me dio curiosidad y me acerque para tratar de ver mejor lo que era, conforme más me acercaba la figura iba tomando forma, parecía ser una circunferencia, seguí caminando y cuando llegue al lugar me topé con lo que parecía ser una roca, aunque la circunferencia no era realmente tan circular, era más bien ovalada.

¿Un huevo? Parecía como si fuera un huevo, sin embargo me resultaba ilógico que un huevo estuviera en un callejón a las 12 de la noche en medio de un callejón oscuro y además brillara. Eso no parecía ser algo normal pero ¿Quién decía que todo en la vida debe de ser normal? Por extraño que parezca una sensación de que debía cogerlo y llevarlo a casa me inundo. Y lo hice.

Ni siquiera recordé que me moría de hambre. Simplemente cogí mi huevo o lo que sea que fuera y me regrese a casa, sin detenerme. Como si supiera que eso era lo que tenía que hacer.

Quiero bailar contigo

Los humanos somos tan complejos. Deberíamos simplemente improvisar.

Quiero decir, la mayor parte del tiempo no la pasamos complicándonos la existencia con problemas (que claro, no dejan de ser problemas) los cuales algunas veces nos asfixian hasta el punto de rompernos.

La vida no es tan complicada como parece, ciertamente a veces hay carga de trabajo, imprevistos, dificultades que nos hacen sentir cansados y nos orillan a llevar un estilo de vida un poco difícil, complicado y hasta cierto punto cansado; sin embargo, podemos cambiar el hecho de que sea así.

Podemos ser aíre.

Tengo una teoría sobre el aíre. El aíre no solo es la simple idea de libertad. Porque realmente el aíre no siempre está libre, es cierto que la mayoría del tiempo esa es su naturaleza, pero hay ciertas situaciones en las que puede ser enclaustrado y sin embargo no por eso deja de sentirse libre. El aíre también posee cualidades que se asemejan a los humanos; a veces tan tenue y sutil que apenas se siente su presencia, y a veces tan intenso que te hace estremecer. Deberíamos dejarnos llevar como el aíre o con él.

En la vida hay situaciones que no podemos evitar, y que a veces nos orillan a llevar la vida tan compleja que llevamos. Los miedos son algo que todo el mundo tiene pero que pocos se atreven a enfrentar. Tal vez esa es gran parte de la solución, el vencerlos.

Tenemos miedo a las arañas o a las alturas, pero también están esos otros miedos, los que son más profundos. El miedo a lastimar a alguien o a que nos lastimen. Pero eso es algo inevitable como el hecho de respirar, a veces aunque no queramos seguramente tendremos que lastimar a alguien y nos tendrán que lastimar. Es parte del riesgo que implica estar vivo.

La misma vida es un riesgo y debemos de aceptar eso. Tanto pueden pasar cosas buenas como malas y cuando pasen las segundas no debemos de desgastarnos tratando de encontrar respuestas o el por qué. Simplemente es algo que viene implícito con el hecho de estar vivos.

Si uno tiene deseo de hacer algo, no debemos detenernos con pretextos. Las cosas no siempre van a ser perfectas para que algo suceda, de hecho creo que eso prácticamente improbable. Nunca va a haber suficiente tiempo, nunca vas a ser perfecto ante los ojos de todo el mundo, nunca podrás encontrar las condiciones perfectas para que algo suceda de la manera en que se supone que deba de ser. A veces las cosas simplemente suceden. O a veces no tienes que esperar tanto y tienes que hacer que sucedan, así, improvisando.

Porque a veces estás tan acostumbrado a esperar que todo suceda de la manera en que debe ser cuando de repente llega alguien a tu vida que rompe todos tus esquemas y paradigmas, y simplemente quieres dejarte llevar como el aíre, arriesgarte e improvisar. Bailar al ritmo de la música, bailar sin parar. ¿Qué importa si no hay suficiente tiempo? ¿Qué importa si las cosas no son como se supone que lo sean? Los riesgos son algo que debemos tomar y esperar que al hacerlo resulte algo maravilloso y si no fuera así ¿Qué más da? Te puedes caer cuantas veces sean necesarias para volverte a levantar. Levantarte y seguir bailando al ritmo de la música, ir hasta donde ésta te lleve y no hay más.

A veces es necesario dejar de lado todas esas situaciones tan cotidianas  a las que estamos tan acostumbrados, llámese trabajo, escuela, problemas, cosas vánales y simplemente fundirnos con el tiempo y simplemente ser un elemento más. Vencer los miedos y ya está.

A veces es bueno tomar decisiones estúpidas y cometer errores. Eso nos hace crecer como personas y mejorar. A veces es bueno dejarse llevar por alguien más o con alguien más.

Lo importante es nunca dejar de bailar.

Caja de Cereal.

Hoy, dos años después de que lo dijeras vengo a comprender realmente que tú no eras el hombre para mí.

Es estúpido que tuvieran que pasar 4 años para que lo entendiera.

Pero ¿Por qué sigo fumando tantas cajetillas de cigarros acompañada de tu recuerdo? Eres caso cerrado. O al menos eso es lo que mi mente y mi corazón dijeron, entonces…¿Por qué tengo hoy la necesidad de escribir esto?

¿No puede ser posible que un día simplemente despierte sin tener que cuestionarme el que debo hacer con el desastre en que está convertida mi vida? Dejar de esperar sin saber que espero, caminar sin saber a dónde llego. Ser un poco más normal.

Ni siquiera sé que tienes que ver tú en todo esto, y porque te sigo relacionando con todo el desastre que soy. No logro conectar todas las partes. No sé si realmente esta es mi realidad.

Debería dejar de divagar.

Debería dejar de escuchar canciones tratando de encontrar una respuesta. Debería dejar de perderme en su mirada tratando de encontrar un lugar en donde poder estar. Simplemente no puedo.

Debería de dejar de ayudar a los demás y ayudarme a mí misma. Pero seguramente eso no van funcionar.  Debería dejar de pensar en él y luego en ti. No hay punto de comparación entre ambos, él es tan bueno al punto de que me da miedo. Me da miedo engancharme a él como lo hice contigo. Mírame ahora, mira el desastre en que me convertiste. Deberías venir y arreglar todo esto. O yo debería arreglarlo.

Debería dejar de hacer tantas cosas.

¿Por qué tengo tantos desordenes emocionales? ¿Hay algo mal conmigo? ¿O es la sociedad la que está mal por parecer tan feliz?

1:30 am: bajo por un café y aún no tengo ninguna respuesta. De hecho creo que no hay respuestas.

Dany dice que si las hay, sólo que no sabe en dónde están.

A lo mejor y están hasta el fondo de la caja de cereal